Por Redacción, Junio 26, 2026
TEHERÁN / WASHINGTON.– El frágil acuerdo de paz firmado este mes entre Irán y Estados Unidos pende de un hilo. Tras una semana de aparente calma que había logrado estabilizar los precios del petróleo, la violencia regresó al Estrecho de Ormuz, desatando un peligroso cruce de ataques militares directos entre ambas potencias.
El detonante de la escalada fue el impacto de un dron iraní contra la cubierta de un buque de carga comercial de gran valor, acción que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó en sus redes sociales como una “violación estúpida” al alto el fuego en vigor. La respuesta de Washington no se hizo esperar: el Pentágono ejecutó bombardeos selectivos contra posiciones militares en territorio iraní.
Por su parte, las fuerzas de Teherán aseguraron haber repelido una incursión estadounidense en la isla de Sirik y, este sábado, la televisión estatal Irib confirmó que el ejército iraní ejecutó contrataques directos contra bases y posiciones de EE. UU. en aguas del Golfo.
“La violencia será respondida con violencia”
La reacción política en Washington ha sido tajante. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, lanzó una dura advertencia a través de la plataforma X, dejando claro que la postura de la Casa Blanca será implacable.
“Irán firmó un acuerdo de alto el fuego. Nosotros lo hemos respetado… Si tienen desacuerdos sobre cómo se está aplicando el memorando de entendimiento, pueden levantar el teléfono. Pero la violencia será respondida con violencia”, sentenció Vance.
Por su parte, Donald Trump adoptó un tono más críptico al ser cuestionado por periodistas sobre la magnitud de las represalias en curso, limitándose a responder con un cortante: “Ya lo verán”.
Impacto inmediato en la región y la economía
La ruptura de las hostilidades fulmina abruptamente los cuatro meses de esfuerzos diplomáticos plasmados en el reciente memorando de entendimiento. El Estrecho de Ormuz, una de las arterias marítimas más importantes del mundo para el tránsito de crudo, vuelve a convertirse en zona de guerra.
Expertos temen que este nuevo ciclo de hostilidades revierta la tendencia a la baja que los precios del petróleo habían registrado apenas este viernes, amenazando con desestabilizar nuevamente los mercados energéticos globales si el tránsito de buques petroleros vuelve a paralizarse por completo.






