Por Redacción, Junio 23, 2026
WASHINGTON. El tablero diplomático entre México y Estados Unidos inicia una nueva etapa. Roberto Lazzeri Montaño ya se encuentra en la capital estadounidense para asumir la embajada mexicana, un puesto crucial en el que le tocará lidiar de primera mano con la administración de Donald Trump y la siempre compleja agenda fronteriza.
El nuevo embajador llega a Washington con tres consignas urgentes dictadas por la Cancillería: activar mecanismos de protección para los migrantes, blindar los flujos comerciales de la región y tejer alianzas bilaterales en un momento de alta fricción política.
El plan de vuelo de la diplomacia mexicana
La llegada de Lazzeri no es un hecho aislado. Se da en el marco de una reestrategia global encabezada por el canciller Roberto Velasco, quien esta semana alineó a todo el cuerpo diplomático bajo la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La orden desde la Ciudad de México es cambiar la narrativa internacional sobre el país a través de dos frentes:
- Diplomacia de resultados: Mostrar a México como un socio comercial indispensable, democrático y con una plataforma industrial en crecimiento mediante proyectos como el Plan México.
- Negociación pragmática: La instrucción del canciller es clara: menos discursos defensivos y más propuestas con datos duros y verificables sobre desarrollo y seguridad.
El verdadero reto de Lazzeri comenzará en las mesas de trabajo, donde el propio diplomático ha sugerido que se requerirá “cabeza fría” para encarar la futura revisión del T-MEC, el motor económico de la región.






