Por Redacción, Junio 27, 2026
Washington D.C. — En un movimiento clave para institucionalizar su estrategia migratoria, el presidente Donald Trump anunció la nominación de Lance Schroyer como nuevo director titular del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La agencia, pieza central de la política de deportaciones masivas de la actual administración, ha operado bajo liderazgos interinos desde principios de 2017.
A través de sus redes sociales, Trump urgió al Senado a proceder con una confirmación inmediata, destacando las credenciales de Schroyer como veterano de la Policía Estatal de Oklahoma, exmarine y especialista en seguridad fronteriza. “Cuenta con más de 29 años de experiencia en las fuerzas del orden”, enfatizó el mandatasario.
Un nombramiento en medio de tensiones y escrutinio
La nominación de Schroyer llega en un momento de alta polarización política y críticas severas por parte de organizaciones civiles. Los principales desafíos y el contexto que rodean este nombramiento incluyen:
- Vacancia prolongada: De ser ratificado, Schroyer se convertirá en el primer director del ICE confirmado por el Senado en casi una década, terminando con una era de jefaturas provisionales.
- Aumento en la tasa de mortalidad: De acuerdo con análisis de registros oficiales, al menos 50 personas han fallecido en instalaciones de detención migratoria desde el inicio de la actual campaña de expulsiones. Datos preliminares indican que la tasa de mortalidad dentro de estos centros se ha duplicado respecto a periodos anteriores.
- Protestas nacionales: El ICE enfrenta un severo escrutinio público tras incidentes recientes, notablemente el tiroteo en Minnesota donde perdieron la vida dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti y Renee Good, lo que desató movilizaciones en todo el país.
Mientras la Casa Blanca defiende que estas medidas e incorporaciones son indispensables para frenar la inmigración irregular y salvaguardar la seguridad nacional, defensores de derechos humanos alertan sobre presuntas violaciones a las libertades civiles y un incremento en los riesgos para las minorías étnicas bajo el actual esquema de control fronterizo.





