La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, evitó emitir una condena directa contra el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, luego de que éste anunciara que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones. Durante su conferencia matutina, la mandataria reiteró que la política exterior mexicana se rige por el principio de autodeterminación de los pueblos, aunque subrayó que su gobierno está a favor de la democracia.
Al ser cuestionada sobre las declaraciones de Ortega, Sheinbaum respondió que corresponde al pueblo de Nicaragua definir su organización política y afirmó que México “siempre está de acuerdo con la democracia”. Asimismo, recordó que en el país existen mecanismos democráticos como las elecciones presidenciales cada seis años y la revocación de mandato, sin pronunciarse directamente sobre la decisión del gobierno nicaragüense.
Las declaraciones de la presidenta ocurren después de que Daniel Ortega anunciara que impulsará cambios para eliminar los procesos electorales en Nicaragua, una decisión que ha generado críticas por parte de gobiernos, organismos internacionales y defensores de los derechos humanos, quienes consideran que representa un nuevo retroceso para la democracia en ese país.
La postura del Gobierno de México mantiene la línea tradicional de la política exterior basada en la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, un principio que también fue aplicado durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador en diversos asuntos relacionados con gobiernos de América Latina.
Mientras continúa el debate internacional sobre la situación política en Nicaragua, la comunidad internacional mantiene la atención sobre las reformas impulsadas por el gobierno de Ortega y Rosario Murillo, así como sobre sus posibles implicaciones para la democracia, los derechos políticos y las libertades civiles en el país centroamericano.







