Desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, la NASA y la comunidad astrofísica internacional celebraron este miércoles 14 de octubre el despegue impecable de la sonda interplanetaria Europa Clipper a bordo de un cohete Falcon Heavy, posicionándose de inmediato como el suceso científico y tecnológico más viral y seguido en todo el mundo. La nave, la más grande jamás construida por la agencia espacial para una misión planetaria, inició su viaje de 2 mil 900 millones de kilómetros con destino a Europa, la luna helada de Júpiter que alberga un océano líquido subterráneo bajo su corteza de hielo.
La misión transporta nueve instrumentos científicos de alta sensibilidad —incluyendo radares de penetración de hielo, magnetómetros y cámaras térmicas— diseñados para determinar el grosor de la capa exterior congelada de Europa, mapear la composición química de su superficie y medir la profundidad y salinidad del océano global que se esconde bajo ella. La sonda no aterrizará directamente para evitar la letal radiación joviana, sino que ejecutará cerca de 50 sobrevuelos a baja altitud (hasta 25 kilómetros de la superficie), analizando incluso los géiseres de vapor de agua que escapan al espacio a través de las fracturas tectónicas del satélite.
Científicos, divulgadores y observatorios espaciales de los cinco continentes compartieron masivamente las imágenes del despliegue de sus paneles solares de más de 30 metros de envergadura tras entrar en trayectoria interplanetaria. Astrobiólogos de todo el mundo destacaron en plataformas digitales que Europa Clipper representa la oportunidad más prometedora en la historia de la humanidad para responder si existen condiciones habitables y fuentes de energía química capaces de sustentar vida fuera del planeta Tierra.







