Por Redacción, Mayo 20, 2026
La economía mexicana ha recibido un duro golpe en su credibilidad financiera internacional. Este miércoles, la agencia calificadora Moody’s Ratings oficializó la rebaja en la calificación crediticia de México, ajustándola de Baa2 a Baa3. Con este movimiento, el país queda situado en el último escalón disponible antes de caer en la categoría de “bonos basura” o deuda especulativa.
A pesar de que la agencia asignó una perspectiva estable, lo que sugiere que no habrá movimientos drásticos en el corto plazo, el país queda en una posición de extrema vulnerabilidad. Un solo recorte adicional significaría la pérdida automática del grado de inversión, un escenario que encarecería drásticamente el costo del financiamiento y detonaría una fuga de capitales institucionales.
Crónica de una rebaja anunciada
Este ajuste no tomó por sorpresa a los mercados, sino que corona una tendencia de deterioro que comenzó a consolidarse desde finales de 2024:
- Noviembre de 2024: Moody’s encendió las alarmas al cambiar la perspectiva del país de estable a negativa. En ese momento, la firma advirtió sobre el creciente déficit fiscal, los riesgos financieros que representa Pemex y el impacto institucional de la reforma al Poder Judicial.
- Previsión certera: En septiembre de 2025, el vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody’s, Renzo Merino, ya había adelantado que la decisión final entre mantener la nota en Baa2 o deslizarla a Baa3 se definiría en el primer semestre de 2026.
- El efecto dominó: Apenas la semana pasada (el 12 de mayo), S&P Global Ratings mandó una señal de alerta al recortar la perspectiva de México a negativa. Un día después, firmas de análisis como Banamex anticipaban que el movimiento de S&P era el preámbulo inminente para la rebaja hoy consumada por Moody’s.
¿Qué significa esto para el país?
Entrar al terreno del Baa3 implica que la capacidad de pago del gobierno federal frente a sus acreedores se percibe con mayor riesgo. Aunque el panorama “estable” otorga un respiro temporal para estabilizar las finanzas públicas, el margen de maniobra para la administración actual se ha reducido al mínimo.
De ahora en adelante, la disciplina fiscal, el manejo de la deuda de Pemex y las certezas jurídicas para la inversión extranjera serán los factores clave que determinarán si México logra sostenerse en la frontera del grado de inversión o si cae al abismo crediticio.





