En el marco del Día Mundial de la Alimentación este viernes 16 de octubre, una coalición internacional integrada por el Instituto Internacional de Investigación sobre Cultivos (ICRISAT), la FAO y centros biotecnológicos de 14 países anunció la liberación de código genético abierto y la distribución de las primeras variedades de trigo, maíz y sorgo editadas con tecnología CRISPR-Cas9, capaces de mantener rendimientos productivos de hasta el 85% bajo condiciones de sequía severa y olas de calor extremo. El anuncio se convirtió de inmediato en la noticia científica y social de mayor impacto viral y cobertura global de la jornada.
El avance biotecnológico se centró en la regulación de los genes responsables de la apertura estomática y el desarrollo radicular profundo, permitiendo a las plantas optimizar la absorción de humedad en horizontes subterráneos y reducir en más de un 40% la pérdida de agua por transpiración durante las horas de mayor radiación solar, sin alterar las propiedades nutricionales, el sabor ni el contenido proteico de los granos. A diferencia de las semillas sujetas a patentes corporativas cerradas, el consorcio formalizó la transferencia libre de derechos a cooperativas de pequeños agricultores e institutos públicos de investigación en América Latina, África Subsahariana y el sur de Asia.
Organismos multilaterales, centros agronómicos y defensores de la seguridad alimentaria en todo el mundo celebraron la medida en redes sociales y foros internacionales, calificándola como un escudo tecnológico indispensable para blindar la producción de alimentos frente al calentamiento global y democratizar la biotecnología al servicio de las comunidades rurales más vulnerables del planeta.







