Científicos e ingenieros del consorcio internacional ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional) en Saint-Paul-lez-Durance, Francia, anunciaron este martes 13 de octubre la consecución de una marca sin precedentes en la física de plasmas: el confinamiento magnético continuo y estable de plasma de deuterio-tritio a más de 100 millones de grados Celsius durante 1,200 segundos (20 minutos exactos). La noticia se convirtió de inmediato en el fenómeno científico y tecnológico de mayor repercusión viral a nivel mundial, catalogado por la comunidad global como el paso decisivo hacia la energía de fusión comercial, limpia e inagotable.
El hito fue posible gracias a la calibración de la nueva generación de imanes superconductores de alta temperatura crítica (HTS) y al uso de sistemas de inteligencia artificial para predecir y corregir en microsegundos las turbulencias e inestabilidades magnetohidrodinámicas dentro de la cámara de vacío. A diferencia de las pruebas previas que colapsaban tras unos cuantos segundos, el plasma se mantuvo suspendido sin tocar las paredes de berilio y tungsteno del reactor, logrando una ganancia neta sostenida de energía (factor Q superior a 1) durante toda la corrida experimental.
Comunidades científicas, líderes de la transición energética y foros tecnológicos de los cinco continentes reaccionaron con entusiasmo ante la publicación de los parámetros del experimento. Analistas internacionales destacaron que replicar el proceso que alimenta al Sol de forma segura, sin emisiones de gases de efecto invernadero y sin residuos radiactivos de larga vida, marca el inicio formal de una era donde la crisis energética global tiene una solución técnica viable en el horizonte.







