El Gobierno de México mantiene un análisis permanente sobre los efectos que podrían generar los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos, particularmente en sectores estratégicos como el automotriz, el acero, el aluminio y la manufactura. Las autoridades federales señalaron que el objetivo es proteger la competitividad de las exportaciones nacionales y preservar los beneficios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que su administración esperará la decisión definitiva de Washington antes de definir una postura formal, al tiempo que continúan las conversaciones con funcionarios estadounidenses para evaluar el alcance de las nuevas medidas comerciales y buscar soluciones mediante el diálogo bilateral.
De acuerdo con especialistas, aunque una parte importante de las exportaciones mexicanas continúa protegida por las disposiciones del T-MEC, algunos productos podrían enfrentar mayores costos si Estados Unidos amplía los gravámenes bajo la Sección 301 de su legislación comercial. Esto podría afectar la competitividad de diversas industrias orientadas al mercado estadounidense.
El Gobierno federal reiteró que mantendrá la defensa de los intereses comerciales del país mediante los mecanismos establecidos en el tratado regional y continuará el diálogo con autoridades estadounidenses para evitar afectaciones a las cadenas de suministro que integran a ambas economías. Asimismo, destacó que la relación comercial entre México y Estados Unidos sigue siendo una de las más importantes del mundo y que existe disposición para encontrar soluciones que beneficien a ambos países.
Mientras se conocen las decisiones finales de Washington, la administración mexicana continuará evaluando el posible impacto económico de los nuevos aranceles y mantendrá comunicación con representantes del sector privado para diseñar estrategias que permitan reducir riesgos, preservar la inversión y mantener la estabilidad del comercio bilateral.







