Por Redacción, Junio 13,2026
En una sorpresiva operación conjunta que redefine el panorama de la seguridad hemisférica, fuerzas militares de Estados Unidos y efectivos venezolanos abatieron a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, el máximo cabecilla de la megabanda transnacional Tren de Aragua.
El anuncio definitivo fue realizado por el presidente estadounidense Donald Trump a través de sus canales oficiales, detallando que la acción —calificada como “rápida y letal”— fue ejecutada por el Comando Sur de EE. UU. en una zona boscosa, respaldada por un breve metraje que capturó el momento exacto de un bombardeo estratégico. Por su parte, Caracas confirmó que el capo fue “neutralizado” en medio de fuertes enfrentamientos armados.
“No hay refugio para el narcoterrorismo”
El impacto de este golpe militar resuena con fuerza en los despachos de Washington. Patrick Weaver, subjefe de gabinete del Pentágono, lanzó una advertencia tajante dirigida a las mafias operantes en la región:
“La muerte de Niño Guerrero envía un mensaje claro a América Latina: no hay refugio para los narcoterroristas en nuestro hemisferio”.
El funcionario norteamericano enfatizó que esta ofensiva forma parte de una renovada estrategia regional coordinada por el Departamento de Guerra y la Coalición Anticártel de las Américas, orientada a desmantelar de raíz a las organizaciones criminales transnacionales que amenazan la estabilidad del continente.
Perfil del capo: De una celda de lujo a la lista de los más buscados
Héctor Guerrero Flores no era un criminal común; fue el arquitecto de la metamorfosis del Tren de Aragua, grupo que nació en 2014 en el interior de la prisión de Tocorón (Venezuela) y que extendió sus tentáculos de terror hacia Colombia, Perú, Chile y EE. UU.
- El mito de Tocorón: Bajo su dominio, el penal venezolano se transformó en una fortaleza criminal surrealista que albergaba desde un zoológico y una piscina hasta un club nocturno.
- La fuga: Aunque el gobierno de Nicolás Maduro intervino militarmente la prisión en 2023 asegurando haber desmantelado la banda, Guerrero logró burlar los cercos y escapar.
- El objetivo: Washington ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por su captura, tras catalogar al Tren de Aragua como un grupo terrorista extranjero debido a sus nexos con el tráfico de personas, extorsión, minería ilegal y narcotráfico.
El abatimiento del capo descabeza temporalmente a la red criminal más temida de Sudamérica, dejando una incógnita abierta sobre quién asumirá las riendas de la estructura y cómo responderán sus células satélites en el continente.






