La emergencia por las fuertes inundaciones y deslizamientos de tierra en Nepal y la región del Tíbet continúa agravándose, con un saldo que supera los 390 fallecidos y más de mil personas reportadas como desaparecidas.
Las intensas lluvias provocaron el desbordamiento de ríos, daños en comunidades y afectaciones a la infraestructura, dejando a miles de personas en situación vulnerable y complicando las labores de rescate debido a las condiciones del terreno.
Equipos de emergencia y autoridades locales mantienen los operativos de búsqueda y apoyo a los afectados, mientras familiares continúan esperando información sobre sus seres queridos. La magnitud del desastre ha generado una de las mayores crisis recientes por fenómenos meteorológicos en la región.







