Por Redacción, Junio 30, 2026
A solo unas horas de la crucial reunión trilateral del 1 de julio, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, calmó las aguas ante las crecientes especulaciones y las advertencias de Donald Trump sobre una posible negativa a firmar la renovación del T-MEC. El funcionario mexicano dejó claro que el tratado no morirá de golpe y detalló las dos rutas legales que definen el futuro comercial de la región.
“El día de mañana sostendré la reunión prevista en el tratado que tenemos con Estados Unidos y Canadá para que, en el sexto aniversario, conversemos las tres partes respecto a los siguientes pasos para la revisión”, adelantó Ebrard a través de sus redes sociales.
Los dos caminos del T-MEC: ¿Qué pasa a partir de mañana?
El mecanismo de revisión del acuerdo (conocido como la cláusula Sunset) contempla un blindaje para evitar un vacío comercial inmediato. Según Ebrard, el destino del tratado se divide en dos escenarios:
- Escenario A (La renovación total): Si las tres naciones llegan a un acuerdo mutuo, el T-MEC extenderá su vigencia en automático por 16 años más (hasta 2042), manteniendo el esquema de revisiones periódicas cada seis años.
- Escenario B (El plan de contingencia): Si Estados Unidos o Canadá se niegan a firmar, el tratado no se cancela. El acuerdo se mantendría vigente por diez años obligatorios (hasta 2036). Sin embargo, la dinámica cambiaría drásticamente: se activarían revisiones anuales con un alcance cada vez más limitado.
“Por ejemplo, nosotros ahorita traemos 13 temas, Estados Unidos tiene 14… pero entonces el año entrante ya no serán los mismos, serán cada vez menos”, explicó el secretario, detallando que este plazo de una década abre una ventana para que cualquiera de las partes decida reincorporarse y extender el pacto por otros 16 años.
¿Hay riesgo real de una ruptura total?
Pese al ruido político y las amenazas de campaña en el norte del continente, el titular de Economía minimizó el riesgo de una salida abrupta de Washington. Ebrard argumentó que la propia naturaleza y constancia de las mesas de trabajo previas demuestran que hay voluntad de entendimiento: de lo contrario, “no habría habido conversaciones formales a lo largo de todo el año”, concluyó.
La reunión de este 1 de julio marcará el termómetro real de la relación comercial más importante para México, en un tablero donde la certidumbre económica de los próximos diez o dieciséis años está en juego.






