Por Redacción, Abril 2, 2026
Un paquete de incentivos que eliminó trámites costosos logró lo que años de multas no pudieron: que nueve de cada diez operadores del transporte poblano se pongan al corriente.
El sector del transporte en Puebla vive una transformación silenciosa pero de alcance masivo. A través de un programa de regularización que apostó por la zanahoria en lugar del garrote —condonaciones, plazos más amplios y trámites sin costo—, el gobierno estatal logró que más del 90 por ciento de quienes operan concesiones y permisos se incorporaran al esquema formal.
El costo político y financiero de esa decisión fue asumido con claridad: el gobernador Alejandro Armenta reconoció que la administración renunció a cobrar cerca de 100 millones de pesos en gestiones que antes eran obligatorias. A cambio, el estado obtuvo orden, certeza jurídica y un parque vehicular más joven.
La secretaria de Movilidad y Transporte, Silvia Tanús Osorio, explicó los términos concretos: los taxistas vieron extendida la vida útil oficial de sus unidades de siete a diez años, mientras que trámites como el cambio de vehículo o la cesión de derechos —que implicaban desembolsos de hasta 34 mil pesos— quedaron en costo cero. El resultado tangible fue la incorporación de 3 mil 322 vehículos nuevos, todos de modelos entre 2024 y 2026.
Para los usuarios, la consecuencia más inmediata es viajar en unidades más seguras y con operadores que responden ante una autoridad. El reto pendiente es sostener esa formalidad más allá del programa y evitar que el rezago regrese una vez que los incentivos desaparezcan.







