Por Redacción, Abril 2, 2026
Un video captado desde el Zócalo capitalino bastó para desencadenar uno de los escándalos más inesperados de la administración federal en lo que va del año. Florencia Melany Franco Fernández, directora general de Coordinación en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dejó su cargo el miércoles 1 de abril tras protagonizar imágenes que le dieron la vuelta al país: recostada en un balcón de Palacio Nacional, tomando el sol en pleno horario laboral.
Lo que comenzó como una postal insólita —una funcionaria aprovechando los rayos del mediodía en uno de los recintos históricos más emblemáticos del país— se convirtió en un termómetro del escrutinio ciudadano sobre el ejercicio del servicio público.
Las grabaciones, captadas desde la plancha del Zócalo por transeúntes y difundidas masivamente en redes sociales, mostraban a una mujer recostada con el teléfono en mano, ajena aparentemente a la carga simbólica del lugar. La escena no tardó en encender el debate: ¿es eso un uso digno de un espacio que pertenece a todos los mexicanos?
La trama tomó un giro inesperado cuando el portal oficial Infodemia intentó desactivar la polémica argumentando que las imágenes eran producto de inteligencia artificial. La versión duró poco: el propio gobierno tuvo que retractarse cuando la identidad de la funcionaria quedó plenamente confirmada, y fue la presidenta Claudia Sheinbaum quien cerró el capítulo desde su conferencia matutina, reconociendo que las imágenes eran reales y que la servidora pública ya había recibido una sanción administrativa.
“No está prohibido salir a tomar el sol en una ventana, pero hay que tener respeto por lo que significa Palacio Nacional”, dijo la mandataria, sin revelar en ese momento el nombre de la involucrada ni los alcances de la medida disciplinaria.
Florencia Melany Franco Fernández no era una funcionaria de perfil bajo. Abogada egresada de la Escuela Libre de Derecho, con maestría en la Universidad de París-Panthéon-Assas, acumulaba más de cuatro años dentro de la SHCP. Primero llegó como asesora del entonces secretario Rogelio Ramírez de la O y, en la presente administración encabezada por Édgar Amador Zamora, escaló hasta la Dirección General de Coordinación.
Pero el escándalo no se quedó en la anécdota del balcón. Conforme avanzaron las horas, trascendió que la exfuncionaria reportó en su declaración patrimonial ingresos anuales que superan los cuatro millones de pesos, combinando su salario público con consultorías privadas para una empresa con contratos gubernamentales vigentes. Las alertas sobre un posible conflicto de interés no tardaron en sumarse a la presión mediática.
La renuncia se hizo efectiva en uno de los momentos más delicados para la dependencia: el mismo día en que Hacienda entregó al Congreso de la Unión los Precriterios Generales de Política Económica 2027, el documento que perfila el rumbo financiero del país para el próximo año fiscal.
El episodio deja preguntas abiertas sobre los mecanismos de vigilancia al interior de los recintos oficiales, la credibilidad de los instrumentos gubernamentales de verificación de información y los estándares éticos exigibles a quienes ocupan cargos directivos en el servicio público. Por ahora, un momento de sol en un balcón histórico ya costó una carrera de cuatro años.






