Desde la base espacial de Boca Chica, Texas, este domingo 11 de octubre la industria aeroespacial vivió un acontecimiento histórico al completarse con absoluta precisión el vuelo de prueba orbital del sistema integrado Starship, culminando con la captura milimétrica del colosal cohete propulsor Super Heavy por los brazos mecánicos («chopsticks») de la propia torre de lanzamiento Mechazilla. La transmisión en directo y los videos del aterrizaje guiado se convirtieron de inmediato en la mayor tendencia audiovisual a nivel global, sumando decenas de millones de reproducciones en cuestión de minutos.
Tras la separación en el límite atmosférico y el encendido de frenado controlado, el propulsor de más de 70 metros de altura reingresó a velocidades supersónicas, desaceleró con sus motores Raptor y se posicionó en vuelo estacionario exacto entre los brazos de la estructura de soporte sin tocar tierra ni utilizar patas de aterrizaje convencionales. Simultáneamente, la nave superior completó su trayectoria de prueba antes de realizar una reentrada protegida por su escudo térmico cerámico sobre el océano Índico.
Ingenieros aeronáuticos, agencias gubernamentales y analistas de telecomunicaciones de todo el mundo calificaron el logro como el paso decisivo hacia la reutilización rápida y total de cohetes de carga pesada, reduciendo los costos de acceso al espacio a una fracción de lo conocido y acelerando los calendarios para misiones de transporte masivo de satélites, estaciones orbitales y futuras expediciones a la Luna y Marte.







