En un evento conjunto coordinado desde Nairobi por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) este 8 de octubre, científicos e ingenieros de una alianza global presentaron los resultados operativos del despliegue masivo de recolectores solares de agua atmosférica de nueva generación basados en materiales metal-orgánicos ultraporosos (MOFs). La noticia se convirtió de inmediato en la tendencia científica y humanitaria más celebrada a escala global, al demostrar una solución real y descentralizada a la escasez hídrica en las regiones más secas de la Tierra.
Los dispositivos, totalmente autónomos y energizados únicamente por radiación solar directa, son capaces de extraer entre 15 y 20 litros diarios de agua potable pura por metro cuadrado de superficie adsorbente en condiciones de humedad relativa por debajo del 10%. En las pruebas de campo concluidas con éxito en comunidades rurales del Sahel africano y en la meseta del desierto de Atacama, los módulos proporcionaron agua para consumo humano inmediato y riego de huertos familiares sin depender de mantos acuíferos sobreexplotados ni de complejas redes de tuberías.
Organismos multilaterales, jefes de Estado y activistas ambientales celebraron en plataformas digitales este hito de la ciencia aplicada, destacando que el agua extraída del aire con tecnología limpia y accesible marca un punto de inflexión contra la desertificación y devuelve la esperanza de arraigo y prosperidad a más de mil millones de personas que habitan en zonas de estrés hídrico extremo.







