El Palacio Legislativo de San Lázaro se convirtió en el epicentro de la tensión política y digital luego de confirmarse que la Sección Instructora tiene listo el dictamen para someter a votación en el pleno las solicitudes de desafuero contra legisladores señalados por presuntos desvíos millonarios de fondos públicos.
La reactivación de estos expedientes generó un fuerte choque entre bancadas: mientras la mayoría legislativa defendió que no habrá blindajes ni impunidad para ningún representante popular, las fuerzas de oposición acusaron una calendarización selectiva y un uso faccioso de la justicia en pleno arranque del nuevo periodo ordinario para golpear electoralmente a sus cuadros.
El anuncio escaló de inmediato a las principales tendencias en redes sociales, donde se compartieron extractos del debate entre señalamientos mutuos de corrupción y persecución política, abriendo una de las jornadas parlamentarias más ríspidas de la temporada.







