La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que la informalidad laboral en México alcanza el 52.4% de la población ocupada, una cifra que refleja los desafíos persistentes para garantizar empleos con acceso a seguridad social, prestaciones y condiciones laborales dignas. El organismo señaló que, aunque el mercado laboral mexicano ha mostrado avances en la generación de empleo, más de la mitad de las personas trabajadoras continúa desempeñándose en actividades fuera del sector formal.
De acuerdo con la OIT, la elevada tasa de informalidad limita el crecimiento económico, reduce la productividad y mantiene a millones de trabajadores en condiciones de vulnerabilidad, al no contar con protección frente a riesgos laborales, acceso a sistemas de pensiones o cobertura médica. El organismo destacó que este fenómeno afecta principalmente a trabajadores independientes, pequeños comercios y microempresas.
La organización también subrayó que reducir la informalidad requiere políticas públicas integrales que impulsen la creación de empleos formales, fortalezcan la inspección laboral, simplifiquen los procesos para la formalización de negocios y promuevan incentivos para que empresas y trabajadores se incorporen al sistema de seguridad social. Asimismo, consideró indispensable ampliar las oportunidades de capacitación y mejorar la productividad de las pequeñas unidades económicas.
En el caso de México, la OIT reconoció los avances registrados en materia de incremento al salario mínimo y fortalecimiento de los derechos laborales durante los últimos años; sin embargo, señaló que estos esfuerzos deben complementarse con estrategias enfocadas en disminuir la economía informal, especialmente en regiones con alta concentración de empleo precario.
La OIT reiteró que la formalización del empleo constituye uno de los principales retos para el desarrollo económico y social del país. El organismo concluyó que avanzar hacia un mercado laboral más incluyente permitirá mejorar la calidad de vida de millones de trabajadores, fortalecer la recaudación fiscal y generar un crecimiento económico más sostenible y equitativo.







