Por Redacción, Junio 11, 2026
CIUDAD DE MÉXICO. — El balón ya rueda en la Copa del Mundo 2026, pero la jornada inaugural en el Estadio Azteca (oficialmente rebautizado como Estadio Ciudad de México para el torneo) dejó una postal inédita para la historia moderna del fútbol: el palco de honor lució completamente vacío de poder político. En un hecho que rompe con 24 años de tradición ininterrumpida en el siglo XXI, ninguno de los tres jefes de Estado de los países coanfitriones asistió al partido de apertura entre México y Sudáfrica.
Ausencia coordinada (y un boleto regalado)
Desde el Mundial de Corea-Japón 2002, la presencia de los mandatarios locales en la inauguración había sido una regla no escrita de diplomacia y relaciones públicas. Sin embargo, este 2026 reescribió las normas:
- Claudia Sheinbaum (México): Decidió vivir el partido desde el Deportivo Hermanos Galeana en la alcaldía Gustavo A. Madero, uno de los “fanzones” habilitados en la capital. Semanas antes, la presidenta donó su boleto oficial a Yolette Cervantes, ciudadana ganadora de un concurso nacional.
- Mark Carney (Canadá): Limitó su participación a un mensaje en redes sociales, celebrando el hito de que su país albergue por primera vez el torneo masculino, justo a 40 años de su debut en México 86.
- Donald Trump (Estados Unidos): Fiel a su estilo, el mandatario estadounidense mantuvo un silencio total en sus canales oficiales durante los primeros 90 minutos de la justa.
El dato: Quien sí pisará suelo mexicano por motivos mundialistas será el rey Felipe VI de España, según adelantó Sheinbaum, aunque su agenda está marcada para apoyar a la escuadra ibérica en la sede de Guadalajara.
Salma, Hugo y el brillo ausente de la política
Ante el vacío de las esferas gubernamentales, los reflectores se trasladaron al terreno de la cultura y el entretenimiento. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mitigó la soledad del protocolo acompañado por la actriz Salma Hayek, embajadora oficial del torneo, quien engalanó la exhibición del trofeo.
El toque de nostalgia y color corrió a cargo de figuras como el legendario Hugo Sánchez (invitado especial de la FIFA) y el actor Memo Villegas.
A pesar del desaire político, la cancha del Coloso de Santa Úrsula —el único estadio en el planeta en inaugurar tres Copas del Mundo— vibró con un despliegue musical de identidad mexicana y talla internacional:
- Acento folclórico: Lila Downs lideró los primeros compases de la ceremonia.
- Orgullo nacional: Alejandro Fernández fue el encargado de hacer retumbar el Himno Nacional.
- Pop de estadio: La banda Maná encendió la nostalgia noventera previo al silbatazo inicial.
- Gala lírica: Andrea Bocelli y Ejae sellaron el protocolo interpretando el himno oficial de la FIFA.
La pelota ya rueda en el torneo más grande de la historia; una fiesta que, al menos en su primer día, demostró que la pasión de las gradas no necesita de trajes ni discursos presidenciales para hacer vibrar al mundo.






